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He Came As A Beacon of Hope! (Spanish)

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  • Format: Folded Flyer Tract
  • Size: 3.5 inches x 8.5 inches
  • Pages: 8
  • Version: RVR
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The full text of this flyer tract is shown below in the RVR version. (Do you want to print this tract in a different version than the one listed? Contact us and let us know what you're looking for—we may be able to create the alternate version for you at no charge.)

Jesucristo vino como un faro de esperanza a un mundo perdido y moribundo.

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

“. . . yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Antes de que Jesucristo viniera yo estaba . . .

  • PERDIDO.
  • MURIENDO.
  • SIN ESPERANZA.
  • SOLO, SIN DIOS EN EL MUNDO.
  • EN LA OSCURIDAD.

“Pero si nuestro evangelio [buenas nuevas de que Jesús, el Hijo de Dios, murió en la cruz, fue sepultado, y resucitó para pagar la pena por tu pecado y el mío] está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:3-4).

“En aquel tiempo estabais sin Cristo, … sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12).

YO ESTABA PERDIDO.

  • Él vino como un Pastor.
  • Él vino a restaurarme.
  • Él vino para traerme de regreso a Dios.

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” (Salmos 23:1-3).

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:19-21).

YO ESTABA MURIENDO.

  • Él vino como un Salvador.
  • Vino a darme vida eterna.
  • Vino a rescatarme del pecado y sus consecuencias (muerte).

“que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11).

“Y dará a luz [María] un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:16-19).

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán], y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:8-9).

ESTABA SIN ESPERANZA.

  • Él vino como mi Refugio, Aquel en quien puedo confiar en tiempos de problemas.
  • Él vino a darme un propósito.
  • Vino a darme dirección.

“Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta. Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros, Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo. Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; Cayeron, y no hubo quien los ayudase. Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones; Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones” (Salmos 107:8-14).

“Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron” (Salmos 9:9-10).

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24).

“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre” (Salmos 16:11).

“Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105).

ESTABA SOLO, SIN DIOS EN EL MUNDO.

  • Vino para ser rechazado por los hombres.
  • Vino para ser desamparado de Dios.
  • Él vino para que yo pudiera ser adoptado en la familia de Dios, disfrutando de su presencia siempre; nunca solo, nunca abandonado.

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (Isaías 53:3-4).

El Hijo de Dios, Jesús, clamó desde la cruz: “ . . . Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34).

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:10-13).

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; …” (1 Juan 3:1).

Dios el Padre “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:5-7).

Jesús prometió, “ … he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).

“… porque él [Jesús] dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

ESTABA EN LA OSCURIDAD.

  • Él vino a iluminar mis tinieblas y llevarme a Dios.

“Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas” (2 Samuel 22:29).

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18).

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

ARREPENTIRSE. (Apártate del pecado y vuélvete a Dios.)

“ . . . Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15).

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).

CREER. (Creer en el evangelio.)

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (1 Corintios 15:1-8).

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

Esta fue la pregunta que el carcelero le hizo a Pablo y Silas en Hechos 16:30.

CREER. (Creer en el Señor Jesucristo.)

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).

CREER. (Creer que Jesús es el Cristo—el Ungido, el Hijo de Dios, “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”---Apocalipsis 19:16.)

“Y en su [Jesús] vestidura y en su [Jesús] muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:16).

“Le dijo Jesús [a Marta]: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” (Juan 11:25-27).

CREER. (Creer que Jesucristo es EL ÚNICO CAMINO a Dios Padre y a la vida eterna.)

“Jesús le dijo [a Tomás]: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, …” (Tito 3:5).

“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; …” (Isaías 64:6).

“… la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

“en quien [Jesucristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible,…” (Colosenses 1:14-15).

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

CONFESAR. (Declara a Jesucristo como tu Señor—Maestro—y tu único Salvador del pecado y su pena, la muerte.)

“… Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8-10).

“Y [Jesús] llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:34-38).

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

LLAMAR. (Pídele al Señor Jesucristo, Hijo de Dios, que perdone tu pecado y salve tu alma del infierno. Pídele que sea tu Salvador y Señor y que te dé vida eterna con Él).

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13).

¿QUÉ DEBO HACER PARA SER SALVO?

ARREPENTIRSE. CREER. CONFESAR. LLAMAR.

El ladrón que murió en el momento de la crucifixión de Cristo recibió a Jesús como su Señor y Salvador. Lucas 23 nos da el relato:

“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba [a Jesús], diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. (Evidencia de ARREPENTIMIENTO: El ladrón estuvo de acuerdo con Dios acerca de su pecado y reconoció a Jesús sin pecado.) Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (Evidencia de FE o CREENCIA: Él CREÍA en Jesús, su poder sobre la muerte, Su Reinado y Su reino. Él CONFESÓ a Jesús como su “Señor” y reconoció la capacidad de Jesús para salvarlo del castigo eterno y separación de Dios. Luego lo LLAMÓ, pidiéndole entrada en Su reino.) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:39-43).

ARREPIÉNTETE de tus pecados, CREE en el Señor Jesucristo y Su Evangelio (buenas noticias de Su muerte, sepultura y resurrección), CONFIESA a Jesús, el Hijo de Dios, como su Señor y Salvador e INVOCA Su nombre HOY! ¡Confía en Dios para que seas “librado de la potestad de las tinieblas” y para que seas “trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13)!

—Donna L. Ferguson

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