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How Could A Loving God Create Hell (Spanish)

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  • Full Text: Read full text below
  • Format: Folded Tract
  • Paper: Gloss Text
  • Size: 3.5 inches x 5.5 inches
  • Pages: 8
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The full text of this tract is shown below in the version.

¿Es real el infierno, un lugar de eterno fuego y azufre donde los condenados sufren para siempre como castigo de Dios?  

La Biblia dice en el libro de 1 Juan 4:8 que “Dios es amor”.  Entonces, si Dios nos ama, ¿cómo puede un Dios de amor hacer un lugar tan horrible para la humanidad?  Parece no tener sentido que Dios condene Su propia creación.

Por eso algunos han especulado que el mensaje del infierno es una falsedad; fabricado por charlatanes con el propósito de asustar a otros y atraves del miedo convencerlos de seguir sus enseñanzas, de asistir a sus iglesias, y de dar su dinero a sus ministerios.   ¿Tienen razón?

¿Qué dice la Palabra de Dios?

La Biblia es la Palabra de Dios. (2 Timoteo 3:16) No hay palabra más autoritaria que la de Dios (Juan 17:17.) Nos interesa lo que dice la Biblia.  Vamos a dejar la Palabra de Dios enderezar y reconciliar en nuestras mentes, estas 2 ideas que parecen contradictorias: las ideas de eterna condenación y la de un Dios que nos ama.

El infierno existe

La palabra “infierno” esta mencionada 54 veces en la Biblia (versión Reina-Valera Gómez). Jesús predicó acerca del infierno más que todo en la Biblia. En el Nuevo Testamento hay 162 referencias acerca del infierno, aunque no necesariamente mencionan la palabra “infierno”, sin embargo, son referencias acerca del infierno.  Más de 70 de estas referencias fueron dichas por Jesucristo mismo.

El infierno es un lugar de fuego eterno.  En el siguiente pasaje, Jesús nos dice la historia de alguien que fue al infierno:  Lucas 16:19-31, “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de él, lleno de llagas, y deseaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Y Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado, y tú atormentado. Y además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan, ni de allá pasar acá. Entonces él dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, para que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos.”  

Cristo dijo en Marcos 9:43-48 que el sufrimiento en el infierno es tan severo que sería mejor vivir una vida manco, cojo, o con un ojo, que entrar al infierno con todo nuestro cuerpo y quemarnos por la eternidad.

Vemos en la Biblia que el infierno es un lugar de dolor extremo, tormentos, sufrimientos, sin misericordia, sin consolación, y sin amor.  No hay lugar peor que el infierno.

¿Hay evidencia del infierno?

La Biblia enseña que el infierno está localizado en el corazón de la tierra.  (compara Salmo 16:10 con Mateo 12:40).  Científicamente, esto tiene sentido porque sabemos que hay fuego dentro de la tierra.  Esto es lo que vemos en las noticias cada vez que anuncian de un volcán echando lava y azufre.  Cuando vemos una foto de un volcán echando lava y azufre estamos viendo los fuegos del infierno mismo.  

Falsas religiones tratan de eliminar la verdad del infierno

Hay religiosos que no creen en el infierno.  No pueden comprender como un Dios de amor puede hacer un lugar tan horrible.  Entonces, en vez de aceptar lo que dice la Biblia ellos hacen interpretaciones falsas.  Por ejemplo, muchos creen en aniquilación, la cual es la enseñanza que el alma condenada será eliminada en vez de sufrir por toda eternidad.  Pero ésto es falso.  Por el contrario, la Biblia dice en Apocalipsis 9:11 “Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás”.

¿Por qué Dios creó el infierno?

Ahora que vimos que el infierno existe de acuerdo a la Biblia, regresamos a la pregunta original.  ¿Cómo es posible que Dios nos condena pero nos ama a la misma vez?

La verdad es que DIOS NO HIZO EL INFIERNO PARA LA HUMANIDAD.  Jesús dirá a los condenados en Mateo 25:41, “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”  Noten que el infierno no fue preparado para el hombre.  ¡Fue preparado para el diablo y los ángeles que se rebelaron contra Dios!

Nunca fue el deseo de Dios que seamos condenados en el infierno.

Cuando culminó Su creación con el hombre, la Biblia dice que “vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” (Génesis 1:31) Dios puso el hombre en el huerto de Edén.  Lo que Dios preparó para el hombre fue el paraíso, no el infierno.  Dios quiso comunión con el hombre, no condenación.  

El problema del pecado

El problema es que a pesar de todas las bendiciones del paraíso que Dios preparó para el hombre, el hombre desobedeció el mandamiento de Dios. Este pecado de desobediencia causó separación entre Dios y el hombre.  

Dios es santo.  Y por causa de Su santidad el pecado no puede permanecer en Su presencia.  Dios nos ama y quiere tener comunión constante con nosotros, pero no puede cuando hay pecado.

Es como la relación de un padre y su hijo.  Un buen padre ama a su hijo.  Pero cuando su hijo está en rebelión contra su padre, no pueden tener el compañerismo que el padre desea porque hay un problema dañando la relación.  Nuestros pecados nos impiden tener una buena relación con Dios.

El amor de Dios

Por eso Cristo murió en la cruz.  Dios nos amó tanto que envió a Su único Hijo, El Señor Jesucristo, al mundo para proveer a nosotros el camino de salvación.  Cristo nos amó tanto que voluntariamente dió Su vida en la cruz por nuestros pecados.  

Romanos 5:9, “Mas Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

En el Antiguo Testamento los judíos llevaron becerros, machos cabríos, o corderos al templo para que los sacerdotes los sacrificaran.  Esta fue la manera en que los judíos recibieron el perdón de sus pecados en los tiempos antiguos.  Pero Cristo se convirtió en “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29) Cristo proveyó un sacrificio perfecto y eficaz para que El pudiera expiar nuestros pecados de una sola vez y para siempre. (Hebreos 10:10-12)

Si estás listo para darle la espalda a tus pecados por medio de aceptar el sacrificio de Cristo por la fe en El solamente, Jesús te perdonará y te limpiará de tus pecados por Su sangre preciosa.  Estó es la salvación.  Romanos 5:9 “Mucho más ahora, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira.”

El infierno es la manifestación de la ira de Dios contra la rebelión y el pecado.  Sin embargo, cuando alguien recibe a Cristo como su Salvador, la ira de Dios es pacificada y por Su amor y misericordia Él nos rescata de la condenación del infierno.

Lamentablemente, hay muchos que rechazan el amor que el Señor nos mostró en la cruz decidiendo vivir en sus pecados en vez de dejar a Dios cambiar sus vidas.  Esa gente, cuando mueran, van a ir al infierno, no porque sea lo que Dios quiere, sino porque ¡NO HAY OTRA OPCION!  No pueden tener comunión con Dios si no son lavados por la sangre de Cristo.  Y porque no pueden tener comunión con Dios no pueden entrar al cielo porque el pecado no puede permanecer en el santo paraíso de Dios.  

Entonces, la condenación del hombre no es culpa de Dios.  Si vas al infierno, será tu culpa porque Dios ha hecho todo lo que puede para salvarte de tus pecados y rescatarte del infierno.  

¡No vayas al infierno!  Dios te ama.  Haz la decisión de recibir a Cristo como tu Salvador y déjale cambiar tu vida.  ¡Hazlo ahora mismo!

Romanos 10:13 “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

—por Pastor Emanuel Rodríguez

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